En el exterior observamos que los muros no tienen ornamentación alguna y solo se ven interrumpidos por los vanos de las puertas, en los ábsides se aplica una decoración lombarda muy simple y armoniosa, el ábside central está decorado por grupos de cuatro arquillos ciegos, dobles, separados por medias columnas, sobre ellos corre un friso de esquinillas como el que se ha visto en algunas de las columnas del interior, el tramo central tiene una ventana y sobre los laterales hay sendos vanos en forma de ojo de buey, los absidiolos también llevan la misma decoración lombarda, pero con grupos de tres arcos ciegos en lugar de cuatro, tienen una ventana cada uno.
En el interior podemos observar que las naves están divididas por tres columnas cada una, carecen de ventanas al exterior, las columnas son cilíndricas, hechas de piedras amalgamadas, algunas salen directamente desde el suelo mientras que otras se asientan sobre una basa muy simple, en la parte superior están adornadas con un collarín de esquinillas, típica decoración lombarda, sobre todo de exteriores, estas columnas carecen de capiteles y en su lugar están rematadas con ábacos muy sencillos sobre los que se asientan los arcos. Sobre los arcos se eleva el muro que tiene la suficiente altura para dar lugar a las dos vertientes del tejado, la cabecera está compuesta por un ábside central y dos laterales más pequeños, en este caso se ha empleado la bóveda, en las arquerías y ventanas se observa una mejor y más cuidada labor de piedra tallada.
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